Luis Cruz Rojas
B02018
Al preguntarnos adonde va nuestra vida, la mayoría de las veces pensamos que la vida es un camino, que debemos transitar inevitablemente y que estamos destinados a seguirlo, las emociones y pensamientos en ese camino al final no servirían de nada, por ejemplo, si pensamos en suicidio y a pesar de que tengamos la capacidad para un día estar felices, sabremos que al otro nuestra mente dirá tristeza inmediatamente. Pero todo esto es una gran mentira de la sociedad históricamente respetada, influenciada por la malévola imagen que la religión le da a Dios, el cual está sentado en un trono de oro esperando a que lleguen sus súbditos, para otorgarles la llave de su casa o dejarlos afuera de la fiesta para toda la eternidad. En este marco la figura de Dios se parece a la de un señor feudal, pero la realidad no la sabemos, lo único que si sabemos es que si dejamos que la mente controle nuestra vida jamás tendremos lo que la palabra “vida” representa.
Las emociones y los pensamientos siempre estarán presentes, es lo que nos hace más humanos, pero depende de nosotros como queremos que estas emociones y pensamientos nos afecten, si de una forma negativa o positiva. Podríamos creer que debemos forjar el mañana o que el pasado afecta nuestras acciones en el futuro, o desde una forma más sana vivir en el presente, cualquiera que sea el camino que queramos tomar, debemos comprender que no es una carretera ya construida, con baches y huecos que no se pueden arreglar, al contrario somos nosotros los que durante nuestra vida la vamos construyendo, si nos equivocamos no importa, por que en los próximos metros de carretera que no están construidos, podemos empezar de cero, utilizar una nueva mezcla de pavimento, usar otra pintura de demarcación, entre otros términos que se pueden comparar en como vamos construyendo nuestra vida, ya que todo automóvil necesita un piloto para recorrer la carretera, así como toda carretera necesita alguien que la haga, el punto es que solo nosotros somos ese piloto o ese constructor.
sábado, 14 de agosto de 2010
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